La icónica banda stoner de Argentina, Ararat, vuelve a los escenarios para repasar todos sus clásicos en una noche imperdible para los amantes del género.
La fecha elegida es el sábado 15 de marzo en el Club Cultural Bula.
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Ararat no es solo una banda, es un legado que atraviesa generaciones, una declaración de resistencia y supervivencia, un reflejo de la sangre armenia que corre en sus venas. Según su líder y fundador, Ararat "es historia, es pasado, presente y futuro de la sangre armenia que corre por mis venas. Es genocidio, es supervivencia y hermandad". La música de la banda, cargada de poder y emoción, es un testimonio de la lucha, la memoria y la fortaleza frente a las adversidades que la humanidad impone.
El sonido de Ararat trasciende las barreras del género, sin reglas preestablecidas, lo que los hace ser una propuesta única. "Ararat no tiene reglas de juego definidas y eso es lo que lo hace único e inesperado", afirma Nazaret Chotsourian, el corazón de la banda. Cada álbum tiene su propia esencia, distinta tanto en la instrumentación como en la energía que transmite, reflejando la libertad de su proceso creativo: "Cada disco tiene su propio audio, instrumentación, músicos y energía propia. Ararat es libertad".
Su anteúltimo trabajo, Ararat Volumen 4, no escapa a esta idea de libertad. "Va derecho al hueso, sin preámbulos ni grandes introducciones", describe Chotsourian, quien destaca la honestidad y la crudeza del álbum: "Es un disco muy pesado y sin vueltas. Es directo, honesto, concreto y yo creo eficaz al momento de proponerse al entendimiento y la escucha". Con esta entrega, la banda abandona la postura de observadora para abrazar el protagonismo, reflejando una urgencia y necesidad de expresión. "El personaje que interpreta las letras ya no es un observador sino un protagonista de lo que le sucede con la necesidad de romper sus cadenas a gritos para poder seguir adelante y aceptar lo que le está sucediendo pese a todo".
El tiempo de la reflexión y la meditación ha pasado. Ararat canta con la rabia de quien no tiene más tiempo para lamentarse. "Ya no hay tiempo para observar y meditar, ni lamentar. Es hora decir lo que se tenga que decir. Con sangre en la boca y heridas en las manos". Esta postura se alinea con su visión sobre el legado de otras bandas influyentes, como Los Natas, quienes también llegaron al punto culminante de su carrera en el escenario, abriendo para Rage Against The Machine y Queens Of The Stone Age en el Pepsi. "Los Natas quedaron como la banda histórica de culto, que terminó en su mejor momento", reflexiona Chotsourian, mientras menciona a su propia banda, que sigue el mismo camino de construcción de una historia musical inolvidable.
Para él, Ararat no es solo un proyecto musical, sino un grito de supervivencia que tiene sus raíces en la memoria de sus ancestros. "Todo este cacho de mi vida se llama Ararat, que es una montaña de Armenia de donde vienen la mitad de mis antepasados". Este vínculo con la historia se refleja en su nombre y en la carga simbólica que trae consigo. Chotsourian, al igual que Ararat, es el "único sobreviviente de 8 hermanos", y a través de su música, transmite el dolor y la lucha por la vida.
Ararat comenzó en 2009 con Música de la Resistencia, un álbum que refleja la soledad de un hombre enfrentando su propia vida y su música. "Era más que nada yo solito con mi hermano y todo lo que venía del lado B de mi vida musical", recuerda Chotsourian, quien continúa llevando esa resistencia dentro de cada acorde y letra.