Javier Milei, precandidato a diputado nacional por Libertad Avanza, votó cerca de las 11 en la Ciudad y al salir a la calle y hablar ante la prensa insitió en sus diatribas contra "la casta política", de la que se declaró "un outsider", y advirtió, tranquilo: “Si no cambiamos, en cinco años vamos a ser la villa miseria más grande del mundo”.
Como si la veda electoral no existiera para él, el economista ultraliberal instó al electorado a “cambiar este rumbo decadente”. De todos modos, para evitar confusiones, alclaró: “Lo vivo con la tranquilidad propia de cualquier domingo”.
Desenfrenado y todavía en modo campaña, tiró: “Tenemos un montón de propuestas y un programa de gobierno plasmado en las distintas entrevistas y en las redes de nuestro espacio. Lo que hayan hecho los otros no es un tema que me corresponde evaluar".
Y al final dejó una ¿advertencia? a los votantes: "Si la gente decide abrazar las propuestas, bien; si no, sigan con tanto socialismo que nos empobrece”.