Esta semana se estrena en cines "Better Man" la película musical semibiográfica que narra la vida del cantante británico Robbie Williams. Dirigida por Michael Gracey, conocido por "The Greatest Showman", la película se distingue por una particular idea: representar a Williams como un chimpancé generado por CGI, interpretado mediante captura de movimiento por Jonno Davies. En un principio resultó polémica y mal vista esta decisión pero lentamente el film comienza a tener el visto bueno por la crítica y la prensa.
El film sigue a Williams desde su infancia en Stoke-on-Trent, su llegada al éxito con Take That, hasta su estrellato máximo en su carrera solista. Con elementos surrealistas, escenas impactantes y bien recreadas, podemos ver la turbulenta vida del músico que atravesó la fama y las adicciones con muchísimos altibajos.
Lo que todo el mundo se pregunta es si realmente el hecho de utilizar un mono con CGI no lo hace parecer ridículo y la respuesta, luego de verla, es no. De alguna manera funciona y emociona, la hace dinámica, divertida e incluso empatizar con un personaje que en el fondo, dicho por él mismo, siempre se sintió menos evolucionado que el resto. Hay escenas que permiten darle más profundidad al personaje y sus luchas internas a lo largo de su vida artística y personal.
La dirección artística también es algo a destacar, podemos encontrar todo un universo brillante de personajes, escenarios, recitales y recreaciones increíblemente verosímiles. Terry Gilliam fue una de las inspiraciones para Gracey, principalmente el film "The Adventures of Baron Munchausen" para hacer que el espectador viaje a través del mundo imaginario y la realidad. La elección de las canciones propias del británico era algo que uno podía esperar pero están muy bien ejecutadas y utilizadas en su momento justo.
"Better Man" es una película que brilla por su energía, grandiosa animación y también por sus momentos emotivos que permiten conectar con la figura pop.
⭐ 8.5/10
El director, conocido por su trabajo en The Greatest Showman, profundizó sobre la elección del CGI para interpretar a Williams. En una entrevista con RANGE, explicó que "un musical ya tiene una realidad aumentada... le añades un mono encima y ahora estás en una realidad muy aumentada". Esta transformación visual no es solo una curiosidad tecnológica, sino una herramienta narrativa que permite representar de manera simbólica los conflictos internos de un hombre que ha vivido en la cúspide de la fama. En palabras de Gracey, "Lo que realmente me atrae de Robbie es la multiplicidad de su vida. Es alguien que no solo ha sido un artista, sino un personaje complejo con una historia tan rica que es casi como un mito moderno."
Por su parte, Williams no oculta lo difícil que fue luchar con la fama. Reflexionando sobre el tema, compartió con Huffington Post: "La fama es algo que puedes manejar mejor siendo adulto. Pero, aunque hayas aprendido a navegarla, nadie ha salido de esa lavadora sin mojarse." El propio Williams reconoce que esta es la representación más sincera de su vida hasta el momento: "Nunca fui tan honesto sobre lo que pasó... esta película no es un retrato elegante, es un vistazo real y crudo de los momentos más oscuros."